El fuero de Familia de Villa Regina determinó que un hombre fallecido durante el proceso era el padre biológico de una niña, con una probabilidad superior al 99,99998%. La Justicia ordenó incorporar el apellido paterno.
El fuero de Familia de Villa Regina, en Río Negro, concluyó un caso de filiación en el que un hombre fallecido durante el juicio fue reconocido como padre biológico de una niña. La decisión se basó en un análisis de ADN que arrojó una probabilidad de paternidad superior al 99,99998%.
El caso se inició cuando la madre informó al hombre, con quien había mantenido una relación, que era el padre de su hija, cuando la niña tenía cuatro meses. Ante la negativa del hombre, la mujer acudió a la Justicia para solicitar el reconocimiento del vínculo paterno.
El hombre falleció antes de que se dictara sentencia. La madre informó el deceso al tribunal y presentó el acta de defunción. También incorporó al expediente un acuerdo firmado meses antes, en el que se establecía el nombre con el que sería inscripta la niña.
Pese al fallecimiento, el proceso judicial continuó. Se ordenó la extracción de muestras y el análisis molecular de ADN, realizado por el Laboratorio Regional de Genética Forense del Poder Judicial de Río Negro. El resultado no fue objetado por ninguna de las partes.
La tramitación se suspendió y se citó a los posibles herederos del hombre. Se ordenó la publicación de edictos y, ante la eventual aparición de sucesores, se designó un Defensor de Ausentes. La Defensoría Oficial asumió la representación y el Defensor de Menores e Incapaces se pronunció a favor de hacer lugar a la acción de filiación.
Con el estudio genético como prueba central, el tribunal tuvo por acreditado que el hombre era el progenitor biológico de la niña. El fallo también ordenó incorporar el apellido paterno a la identidad de la menor: llevará un apellido compuesto, con el materno primero y el paterno después.
La jueza ordenó al Registro Civil realizar la modificación correspondiente y destacó la importancia de las pruebas genéticas para establecer la verdad biológica. El caso permitió fijar judicialmente un vínculo de filiación que había sido negado en vida y que quedó acreditado con un nivel de certeza prácticamente absoluto.
