Nora Dalmagro, madre de Salvador Ferreira, cuestionó la actuación de la Fiscalía y la Policía luego de que el expediente por la muerte de su hijo fuera archivado sin necropsia. La familia se enteró del fallecimiento cuando el cuerpo ya había sido sepultado.
Nora Dalmagro, madre de Salvador Ferreira, se pronunció luego de que la Fiscalía cerrara el legajo por la muerte de su hijo y descartara realizar una necropsia. La mujer afirmó que no cuestiona la hipótesis oficial sobre lo ocurrido, pero sostuvo que la familia mantiene su reclamo por las irregularidades que rodearon el procedimiento y por haberse enterado del fallecimiento cuando el cuerpo ya había sido sepultado.
“No tengo manera de comprobar otra cosa”, expresó Nora sobre la conclusión de la investigación. Aclaró que ese convencimiento no modifica el reclamo contra la actuación de las autoridades: “No estamos negando lo que le pasó a nuestro hijo. Lo que estamos pidiendo son explicaciones del accionar, tanto de Fiscalía como de la Policía”, afirmó.
La mujer indicó que decidió dar su testimonio después de recibir el expediente judicial y conocer el archivo del caso. “La necropsia era como la última esperanza”, sostuvo. Tras leer la documentación médica incorporada al legajo, dijo haber comprendido que no cuenta con elementos para sostener otra hipótesis, aunque insistió en que las dudas sobre el procedimiento policial y judicial permanecen intactas.
Nora relató que el aspecto más doloroso fue no haber podido despedirse de su hijo. “Lo fundamentalmente duro es llegar al cementerio y encontrarte con la tumba de tu hijo ya tapada. Nosotros nos enteramos a las cinco y a las cinco era la sepultura. Eso no lo podemos entender”, expresó.
La mujer también señaló inconsistencias que encontró al leer el expediente. Aseguró que el legajo sostiene que la familia fue buscada durante todo el día, algo que rechazó: “Dice que nos buscaron todo el día. No es cierto”, afirmó. Además, mencionó contradicciones sobre la participación de un efectivo policial, la falta de incorporación de fotografías que, según consta en el expediente, habían sido tomadas durante el procedimiento, y la desaparición de una computadora vinculada a Salvador. “Hay todas esas cuestiones, todos esos enredos, que son las cosas que a nosotros nos llevaron a golpear algunas puertas”, resumió.
Nora remarcó que la principal enseñanza que le dejó esta experiencia tiene que ver con el trato recibido por parte de las instituciones. “Si hay algo que le falta a la Justicia argentina, más allá de lo legal, le falta mucha humanidad y mucha empatía”, sostuvo, y recordó que en ningún momento sintieron haber sido recibidos como una familia que acababa de atravesar una pérdida. “Nunca fuimos recibidos amablemente, nunca fuimos recibidos como personas que habían sufrido una pérdida hace una hora. Todo es muy frío”, lamentó. Pese a que las puertas judiciales ya se cerraron, aseguró que encontró tranquilidad en su fe: “Yo soy una madre creyente y creo en la justicia divina. Eso me da paz”, expresó.
Durante la entrevista, Nora también habló de quién era su hijo más allá del expediente judicial. Contó que Salvador se había mudado a Neuquén para estudiar Educación Física en la Universidad de Flores, y que la familia hizo un esfuerzo económico para acompañarlo. “Vendimos nuestro auto para poner al día la facultad y para que él siguiera estudiando”, recordó. Con el paso de los años, Salvador comenzó a trabajar como instructor de gimnasios y dejó la carrera en un segundo plano. Más tarde regresó a Plaza Huincul, donde trabajó en el gimnasio de un amigo y también en la Dirección de Deportes local. Según contó su madre, siempre quiso vivir solo, algo que generó diferencias familiares cuando ya no pudieron seguir ayudándolo económicamente con un alquiler. Hace un año y medio, Salvador vivía con sus padres, hasta que las diferencias se profundizaron: “Él nos dijo: ‘Yo me voy y no vuelvo más’. Y lo cumplió”, recordó Nora, quien contó que a partir de ese momento su hijo cortó prácticamente todo contacto familiar, salvo con uno de sus hermanos.
Pese a esas diferencias, Nora remarcó que nunca dejaron de preocuparse por él y rechazó las versiones que hablan de un abandono familiar: “Cuando dicen que a Salvador lo abandonó la familia, están hablando sin fundamento. Hemos hecho lo imposible por él”, afirmó. También destacó su perfil solidario: “Era altamente solidario. Tenía un gran corazón. Era una buena persona”, aseguró, y recordó que era de los primeros en acercarse a ayudar cuando veía a alguien con un problema en la calle.
Sobre el final de la entrevista, Nora quiso dejar un mensaje para otras madres. “Me abrazo simbólicamente con todas aquellas madres que han perdido un hijo o una hija y que hoy tienen el corazón vacío porque no hemos podido despedirnos”, expresó. Contó que antes veía este tipo de historias por televisión y nunca imaginó atravesar una situación similar: “Tenemos un gran vacío en nuestro corazón que de a poquito es como una herida gigante que creo que con el tiempo se va a ir achicando hasta que se cierre”, reflexionó. Y cerró con una frase dedicada a su hijo: “Él va a vivir en mi corazón siempre. Siempre”.
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