Un informe elaborado con datos del Banco Central reveló que más de 5,3 millones de personas registran al menos una deuda impaga. En Chubut, el 25,6% de los deudores presenta atrasos, lo que ubica a la provincia en la mitad superior del ranking nacional.
La situación financiera de los hogares argentinos continúa mostrando señales de deterioro. La mora en los créditos destinados a las familias volvió a crecer durante mayo y ya alcanza al 15,9% de la cartera, mientras que más de 5,3 millones de personas mantienen al menos una deuda impaga dentro del sistema financiero ampliado.
Los datos surgen de un informe elaborado por la consultora Analytica sobre la base de información del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que releva no solo los préstamos otorgados por bancos, sino también los créditos concedidos por billeteras virtuales (fintech), cooperativas, mutuales, tarjetas de crédito, casas de electrodomésticos y fideicomisos financieros.
La mora volvió a subir en mayo
El informe muestra que la irregularidad de la cartera pasó del 15,4% registrado en abril al 15,9% en mayo, lo que representa un incremento de 0,5 puntos porcentuales en apenas un mes. En paralelo, el porcentaje de personas que tienen al menos una deuda en mora se mantuvo prácticamente estable, en el 26,8% del total de quienes poseen algún tipo de financiamiento.
Analytica también advirtió un cambio en la composición del endeudamiento. Si bien los bancos siguen concentrando la mayor parte de los préstamos, cada vez más personas recurren exclusivamente a proveedores de crédito por fuera del sistema bancario tradicional.
En cantidad de personas, 14,2 millones mantienen deudas con bancos, una cifra que mostró una leve baja respecto del mes anterior. Sin embargo, aumentó el número de usuarios que se financian únicamente mediante billeteras virtuales y otros prestamistas no bancarios.
Chubut, entre las provincias con mayor nivel de morosidad
El informe también refleja importantes diferencias entre las provincias. Chubut registra un 25,6% de deudores con al menos un pago atrasado, porcentaje que la ubica en el puesto 12 entre las 24 jurisdicciones del país, prácticamente en la mitad superior del ranking nacional. Esto significa que aproximadamente uno de cada cuatro chubutenses con algún tipo de financiamiento presenta deudas en mora dentro del sistema financiero ampliado.
En la Patagonia, la situación es dispar. Santa Cruz exhibe uno de los índices más elevados del país, con el 30,2% de los deudores en mora, mientras que Tierra del Fuego alcanza el 27,4%. Chubut se ubica por debajo de ambas provincias, pero por encima de Río Negro (24,1%) y Neuquén (23,3%), que presenta el menor nivel de morosidad de la región.
El norte argentino concentra los mayores niveles de atraso
Las provincias con mayor proporción de deudores morosos son:
- La Rioja: 35,2%.
- San Juan: 34,2%.
- Catamarca: 34%.
- San Luis: 34,1%.
- Chaco: 33,1%.
También presentan niveles elevados Corrientes (31,7%), Tucumán (31,5%), Formosa (30,8%), Salta (30,4%), Santa Cruz (30,2%) y Misiones (30,2%).
En el otro extremo del ranking aparecen los distritos con menor porcentaje de personas con deudas impagas:
- Ciudad Autónoma de Buenos Aires: 16,1%.
- La Pampa: 19,5%.
- Neuquén: 23,3%.
- Río Negro: 24,1%.
- Santa Fe: 24,4%.
Aunque algunas provincias del norte mostraron una leve mejora respecto de abril, el informe advierte que los principales distritos del país registraron un deterioro en sus indicadores durante mayo. La tasa de mora aumentó en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, una señal de que las dificultades para afrontar los compromisos financieros comienzan a extenderse a las regiones con mayor peso económico.
El crecimiento de la morosidad ocurre en un contexto en el que cada vez más familias recurren al crédito para sostener el consumo cotidiano y, al mismo tiempo, encuentran mayores dificultades para cumplir con los vencimientos. La expansión de las billeteras virtuales y otros proveedores de financiamiento amplió el acceso al crédito, pero también incrementó la cantidad de personas expuestas a atrasos en sus pagos, reflejando un escenario de creciente fragilidad financiera en los hogares argentinos.
