La Fiscalía imputó a la mujer por homicidio doblemente agravado por el vínculo de pareja y por alevosía.
La pareja de Walter Ayilef Millapan quedó detenida con prisión preventiva luego de una audiencia de formalización realizada en Esquel, donde la Fiscalía presentó los primeros elementos reunidos en la investigación por la muerte del hombre de 68 años ocurrida en una vivienda del barrio Suelco.
El Ministerio Público Fiscal imputó a la mujer por el delito de homicidio doblemente agravado, contemplando el vínculo de pareja existente entre ambos y la presunta utilización de un contexto de indefensión de la víctima para concretar el ataque. El fiscal Ezequiel Forti y el funcionario Julián Forti expusieron ante el juez la reconstrucción inicial del hecho y solicitaron que la acusada permanezca privada de su libertad durante seis meses.
Según lo informado durante la audiencia, el episodio ocurrió el pasado 10 de julio, entre las 03:00 y las 04:00 de la madrugada, en una vivienda ubicada en el barrio Suelco de Esquel. Luego de recibir una alerta, personal policial llegó al domicilio y fue recibido por la mujer que residía allí junto a Millapan, quien habría indicado en un primer momento que su pareja se había autolesionado.
Sin embargo, al ingresar al inmueble, los efectivos encontraron a Nelson Walter Ayilef Millapan sentado en una silla, con signos vitales muy bajos y una importante hemorragia provocada por un corte en el cuello. Minutos después, cuando arribó el personal médico, se confirmó su fallecimiento.
Durante la audiencia, los representantes del Ministerio Público Fiscal señalaron que la versión inicial brindada por la imputada no coincidía con los elementos encontrados en la escena. Uno de los principales puntos mencionados fue la ubicación del arma utilizada, que habría sido hallada a unos 15 metros del cuerpo de la víctima, sin rastros que indicaran que Millapan pudiera haberse desplazado hasta ese lugar luego de la lesión.
Además, los investigadores indicaron que la zona donde se produjo la herida y las condiciones físicas del hombre representan elementos objetivos que dificultan la hipótesis de una autolesión. Según explicaron, Millapan presentaba una limitación motriz importante en su brazo derecho producto de una afección cervical previa, circunstancia que habría impedido que pudiera provocarse por sí mismo una lesión de esas características en la zona posterior del cuello.
Para la Fiscalía, la escena del hecho y las pruebas recolectadas hasta el momento permiten sostener una hipótesis criminal, aunque la investigación continuará durante los próximos meses para determinar con mayor precisión la mecánica del homicidio.
Durante la exposición realizada ante el juez, también se describió la situación personal de Walter Ayilef Millapan y el contexto en el que se desarrollaba la convivencia con la imputada. El hombre era un jubilado rural de 68 años, de contextura física pequeña y con dificultades para movilizarse.
Los investigadores incorporaron testimonios de personas cercanas que describieron a Millapan como alguien de carácter pacífico, sin comportamientos violentos y con una personalidad que lo llevaba a evitar los conflictos.
En ese marco, la Fiscalía señaló que la víctima atravesaba problemas vinculados al consumo de alcohol y que presentaba una situación de dependencia que habría sido aprovechada por la acusada. También se mencionaron testimonios que apuntan a presuntos episodios de violencia física, control sobre sus pertenencias personales y manejo de sus ingresos jubilatorios.
Asimismo, durante la audiencia se hizo referencia a antecedentes de conflictos protagonizados por la mujer en el ámbito vecinal y judicial, elementos que forman parte del análisis que lleva adelante el Ministerio Público Fiscal.
Otro de los aspectos considerados por los investigadores fue el comportamiento de la acusada luego del episodio. Según lo expuesto durante la audiencia, la mujer habría mantenido una actitud distante y con escasa colaboración mientras Millapan permanecía gravemente herido.
La Fiscalía indicó que la imputada se habría negado a brindar algunos elementos necesarios para asistir al hombre mientras sufría una importante pérdida de sangre, situación que fue incorporada como parte del conjunto de indicios que serán evaluados durante la investigación.
Los fiscales sostuvieron que, además de los elementos materiales encontrados en la vivienda, la conducta posterior al hecho resulta relevante para establecer la posible responsabilidad de la acusada.
Finalmente, el juez interviniente confirmó la legalidad de la detención y resolvió hacer lugar al pedido de la Fiscalía, disponiendo que la mujer permanezca alojada en el Instituto Penitenciario Provincial durante un plazo de seis meses.
La prisión preventiva fue fundamentada en la existencia de riesgo de fuga, teniendo en cuenta la gravedad del delito investigado y la expectativa de una eventual condena a prisión perpetua. También se consideró el peligro de entorpecimiento de la investigación, debido a las maniobras que, según la Fiscalía, habrían intentado desviar la atención sobre lo ocurrido.
En ese sentido, los investigadores plantearon que la libertad de la imputada podría afectar la obtención de nuevos testimonios, especialmente de vecinos del barrio que todavía deben declarar en el marco de la causa.
Con información de una gacetilla de prensa del Ministerio Público Fiscal.
