La temporada de avistaje de ballena franca austral en Chubut se extiende hasta diciembre. Se detallan las tarifas, beneficios para residentes y las regulaciones vigentes en el Área Natural Protegida Península Valdés.
Puerto Pirámides, Chubut. La temporada de avistaje de ballena franca austral (Eubalaena australis) en el Golfo Nuevo y Península Valdés comenzó en junio y se extenderá hasta diciembre de 2025. Cada año, entre esos meses, las ballenas llegan a la zona para aparearse y dar a luz a sus crías. Según datos del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), más de 2.500 ejemplares arriban anualmente a la región.
Las excursiones embarcadas parten desde Puerto Pirámides, localidad de 600 habitantes en la provincia de Chubut. Seis empresas operan en el área: Hydrosport, Bottazzi, Punta Ballena, Southern Spirit, Whales Argentina y Peke Sosa. Realizan cuatro navegaciones diarias (dos por la mañana, una al mediodía y una por la tarde), y en temporada alta se agrega una salida al atardecer.
Hasta el 31 de agosto (temporada baja), el valor del avistaje embarcado es de $150.000 por adulto y $75.000 para menores de 4 a 12 años. Los niños de hasta 3 años no abonan. El avistaje submarino, disponible entre el 9 de junio y el 31 de agosto, tiene un costo de $300.000 para adultos y $150.000 para menores de 4 a 12 años.
La provincia de Chubut estableció beneficios vigentes hasta el 9 de julio: residentes de Chubut acceden a un 2×1 en avistajes embarcados con cualquiera de las seis empresas habilitadas. Quienes usen la tarjeta Patagonia 365 del Banco Chubut pueden obtener 6 cuotas sin interés y descuentos del 20% en determinadas modalidades. Además, rige un 2×1 en el ingreso al Área Natural Protegida Península Valdés para residentes de Chubut y jubilados nacionales hasta la misma fecha.
El uso de drones está regulado por la Subsecretaría de Áreas Protegidas de Chubut. Para volar en el Área Natural Protegida El Doradillo, es necesario gestionar un permiso y contar con el aval del guía del sitio. Desde 2001, El Doradillo es un área protegida donde está prohibido navegar, acampar y hacer fuego durante la temporada.
La ballena franca austral posee un patrón único de callosidades en la cabeza, que permite identificar individuos, según descubrió en 1970 el Dr. Roger Payne, fundador de Ocean Alliance. Desde 1971, investigadores realizan relevamientos aéreos para fotografiar a las ballenas. El ICB creó un catálogo con más de 4.000 ballenas identificadas, algunas durante casi cinco décadas. La población crece a una tasa del 3,8% anual, y en los últimos años se concentra en el sector norte del Golfo Nuevo y el este del Golfo San José.
Florencia Van Gelderen, guía ballenera con cinco años de experiencia profesional, indicó que “en cada avistaje te pueden pasar cosas distintas”. Durante una excursión de 90 minutos, los pasajeros observaron saltos consecutivos, coletazos, respiraciones y sonidos de comunicación entre los cetáceos.
Además del avistaje de ballenas, la zona ofrece otras actividades: snorkeling con lobos marinos (con traje de neopreno seco), cabalgatas al atardecer, té en Gaiman (a 72 km de Puerto Madryn) y visitas al Museo Paleontológico Egidio Feruglio en Trelew, donde se exhibe el esqueleto del Patagotitan mayorum.
