La actividad se realizará este sábado 13 de junio a las 15 horas en la costa ubicada debajo de la Mutual de la UOCRA. La propuesta es abierta a toda la comunidad y busca promover el cuidado del ambiente a través de acciones concretas y educación ambiental.
En el marco de las celebraciones por el Día Mundial de los Océanos, que se conmemoró esta semana, vecinos y organizaciones de Comodoro Rivadavia se preparan para una nueva jornada de limpieza de playas.
La convocatoria será este sábado 13 de junio, a partir de las 15 horas, en la costa de Kilómetro 5, debajo de la Mutual de la UOCRA, y está abierta a toda la comunidad.
La iniciativa es impulsada por el ambientalista Andrés Olivarez, quien explicó que la actividad forma parte de las acciones promovidas por la organización internacional World Ocean Day, nacida en Estados Unidos en 1989 y que actualmente reúne eventos ambientales en distintos puntos del planeta. Este año, las actividades ya se realizaron en ciudades como Madrid y Ushuaia, y ahora tendrán su réplica en Comodoro Rivadavia.
Los participantes podrán colaborar llevando bolsas, guantes y mate para compartir al finalizar la jornada. Además, el municipio aportará una batea para la disposición de los residuos recolectados. También acompañarán distintas instituciones y organizaciones locales, entre ellas la ONG Comunidad Sustentable, grupos juveniles, estudiantes y voluntarios comprometidos con el cuidado del ambiente.
Una promesa que cambió una vida
La historia detrás de esta iniciativa comenzó hace más de una década. Olivarez recordó que en enero de 2012 llevó a su hijo Julián, entonces de cinco años, a conocer el mar desde una perspectiva distinta: la vida submarina que él observaba como buzo deportivo. Sin embargo, la experiencia se transformó en una profunda reflexión cuando ambos quedaron atrapados entre residuos acumulados en la costa.
“Lo levanté en brazos y cuando llegamos a la playa me arrodillé para pedirle perdón. Le dije que yo era uno de los adultos que le estaba dejando el planeta así y que algo iba a hacer para cambiarlo”, relató.
A partir de esa experiencia comenzó a brindar charlas en escuelas y a organizar actividades de concientización ambiental. La primera limpieza comunitaria se realizó el 1 de diciembre de 2012 y, desde entonces, la propuesta creció hasta extenderse a distintas localidades del país.
Educación ambiental desde la infancia
Además de las jornadas de limpieza, Olivarez continúa visitando escuelas y jardines de infantes para promover el respeto por el ambiente entre los más chicos. Durante sus encuentros utiliza fotografías submarinas y relatos sencillos para explicar el impacto que genera la basura en los ecosistemas marinos.
Según explicó, el objetivo es enseñar desde el ejemplo y generar hábitos responsables desde la infancia. “Los chicos aprenden viendo lo que hacemos. Si ven a los adultos levantar basura y cuidar el lugar donde viven, esa enseñanza queda mucho más que cualquier discurso”, sostuvo.
En los últimos días visitó establecimientos educativos de Ciudadela y el histórico Jardín N° 403, conocido por generaciones de comodorenses como “El Trencito”, donde compartió actividades con alumnos y docentes.
Una problemática que llega al mar
El ambientalista advirtió que en Comodoro Rivadavia el problema de los residuos tiene un impacto directo sobre la costa debido a las características geográficas de la región.
“Vivimos en una ciudad donde el viento predominante sopla desde el oeste hacia el mar. Todo lo que dejamos suelto termina llegando a la costa o al océano”, explicó.
Por ello insistió en que la responsabilidad ambiental comienza en cada hogar y destacó la existencia de herramientas municipales para la correcta disposición de residuos, como la recolección domiciliaria, los puntos verdes, las bateas barriales y los sistemas de retiro de escombros.
“Ya no hay excusas. Todos sabemos que tirar basura en la playa, en un descampado o en el cerro está mal. Lo importante es asumir el compromiso de cambiar esas conductas”, señaló.
La invitación para este sábado apunta justamente a eso: dedicar una hora a limpiar la playa, compartir una experiencia comunitaria y reflexionar sobre la necesidad de preservar uno de los recursos naturales más valiosos de la región.
