Un proyecto de ley presentado en el Congreso propone eliminar la excusa absolutoria familiar para quienes encubran femicidios o delitos de violencia de género. En Chubut, el 95% de los agresores tenía vínculo cercano con la víctima.
El diputado nacional de Unión por la Patria (UxP), Guillermo Michel, presentó un proyecto de ley para modificar el Código Penal y eliminar la llamada “excusa absolutoria familiar” en casos de femicidios y delitos cometidos en contextos de violencia de género.
La iniciativa apunta a que familiares, convivientes, amigos íntimos o personas cercanas puedan ser penalmente responsables cuando participen de maniobras de encubrimiento destinadas a garantizar la impunidad del autor del crimen.
Actualmente, la legislación argentina exime de responsabilidad penal a determinadas personas con vínculos familiares o afectivos con el acusado, incluso en situaciones de encubrimiento. Michel sostuvo que “la protección de los vínculos familiares no puede llegar al punto de impedir que se investiguen y sancionen hechos de extrema violencia contra las mujeres”.
El proyecto aclara que no se busca castigar el silencio ni obligar a denunciar a familiares o amigos, sino penalizar acciones concretas para obstaculizar la investigación judicial. Entre las conductas que podrían ser sancionadas se encuentran ocultar pruebas, destruir evidencia, alterar la escena del crimen o brindar información falsa para favorecer al acusado.
Según explicó el legislador, la iniciativa intenta adaptar la legislación argentina a los compromisos internacionales asumidos en materia de prevención y sanción de la violencia de género.
A nivel nacional, Argentina registra, entre el 3 de junio de 2015 y el 27 de mayo de 2026, un total de 3.424 víctimas fatales por violencia de género desde el nacimiento del movimiento “Ni Una Menos”.
En Chubut, la Oficina de la Mujer del Superior Tribunal de Justicia informó que se registraron 38 femicidios entre 2013 y 2025. El 95% de los femicidas tenía algún vínculo cercano con la víctima: el 63% eran parejas o exparejas, mientras que el 32% correspondía a familiares o conocidos. Solo el 5% de los casos fue cometido por personas sin relación previa con la víctima.
Respecto a las víctimas, el documento destaca que el 68% eran mujeres jóvenes y adultas, el 16% mujeres maduras, el 8% niñas y adolescentes y el 8% adultas mayores. Solo el 22% de las víctimas había denunciado formalmente a su agresor.
