El acceso a préstamos digitales se expandió con fuerza en los últimos años y ya alcanza a más de 8 millones de personas. Aunque la morosidad aumentó en paralelo con la crisis económica, en el sector aseguran que comienza a desacelerarse.
Cuatro de cada diez personas que toman un crédito en Argentina lo hacen hoy a través de plataformas fintech, principalmente billeteras virtuales. El crecimiento del sector fue acelerado: en apenas dos años, la cantidad de usuarios pasó de menos de 4 millones a 8,1 millones en la actualidad.
La información surge del último Informe de Crédito Fintech elaborado por la cámara del sector junto al ITBA, con procesamiento de datos a cargo de Amazon Web Services (AWS). El estudio forma parte del proyecto Industry Data, que analiza el ecosistema financiero argentino a partir de registros de la Central de Deudores (CENDEU) del Banco Central.
En ese contexto, el acceso al crédito en general también se amplió. Sumando bancos, fintech y otros actores como mutuales o tarjetas no bancarias, la cantidad de personas con financiamiento activo creció de 16,5 millones a 21 millones.
Sin embargo, esta expansión vino acompañada por un deterioro en la calidad de la cartera. La mora dentro del segmento fintech subió en línea con el sistema financiero total. Los atrasos de entre 30 y 360 días se mantienen alrededor del 22% desde noviembre de 2025. A su vez, los créditos considerados incobrables continúan en aumento, impulsados por deudas acumuladas en períodos anteriores.
El fenómeno está estrechamente vinculado al contexto económico. La pérdida de poder adquisitivo, el incremento de los gastos fijos y el impacto desigual según regiones y edades explican buena parte del problema. En las provincias más afectadas por la caída del empleo también se registran mayores niveles de mora, mientras que entre los jóvenes de hasta 25 años —uno de los grupos más golpeados por la desocupación— se concentra una proporción significativa de deudores con dificultades de pago.
De hecho, se estima que 4 de cada 10 personas endeudadas presentan inconvenientes para cumplir con sus obligaciones. Para los analistas del sector, esta situación refleja en escala individual las tensiones macroeconómicas que atraviesa el país, aunque destacan que en los últimos meses comenzaron a observarse señales de amesetamiento en los niveles de incumplimiento.
