El Hospital Zonal Ramón Carrillo informó que el hombre de 45 años internado con hantavirus en Bariloche muestra signos de mejoría clínica, aunque permanece en terapia intensiva.
El Hospital Zonal Ramón Carrillo informó este sábado una evolución favorable en el estado de salud del hombre de 45 años que permanece internado con diagnóstico confirmado de hantavirus en Bariloche. Según el último parte médico difundido por el centro de salud, el paciente continúa alojado en la Unidad de Terapia Intensiva, aunque durante las últimas horas presentó signos de mejoría clínica. Desde el hospital indicaron además que se mantiene estable y bajo seguimiento permanente de un equipo interdisciplinario que monitorea de cerca su evolución.
El caso había encendido las alertas sanitarias el pasado 5 de mayo, luego de que el hombre ingresara a la guardia con fiebre, dolores corporales, diarrea y complicaciones respiratorias tras regresar de un viaje por el norte argentino. Ante la sospecha de un cuadro compatible con hantavirus, se activaron de inmediato los protocolos epidemiológicos. Con el correr de los días, estudios clínicos y radiológicos reforzaron la sospecha y las muestras enviadas al Instituto ANLIS/Malbrán confirmaron el diagnóstico.
Las autoridades sanitarias investigan ahora el posible origen del contagio. Se supo que el paciente había viajado recientemente por Salta y Jujuy, zonas donde la enfermedad registra circulación activa. Debido a que en la Patagonia circula la variante Andes —la única cepa de hantavirus con capacidad comprobada de transmisión entre personas—, el entorno cercano del paciente permanece bajo aislamiento preventivo. Su pareja y su hijo continúan siendo monitoreados y, hasta el momento, no presentaron síntomas.
La cepa Andes es considerada una de las formas de hantavirus de mayor vigilancia epidemiológica en el mundo debido a su capacidad de contagio interpersonal. Circula principalmente en el sur de Argentina y Chile y su reservorio natural es el ratón colilargo. La transmisión suele producirse por contacto con saliva, orina o excremento de roedores infectados, así como por inhalación de partículas contaminadas en ambientes cerrados. Sin embargo, a diferencia de otros hantavirus, esta variante también puede transmitirse entre personas mediante contacto estrecho.
La cepa fue identificada por primera vez tras un brote ocurrido en 1995 en El Bolsón, donde investigadores del Instituto Malbrán detectaron un virus hasta entonces desconocido en América del Sur. Años más tarde, nuevos brotes registrados en localidades como El Bolsón, Bariloche y Epuyén permitieron confirmar científicamente la transmisión interpersonal del virus. El episodio más grave ocurrió entre 2018 y 2019 en Epuyén, donde se registraron 29 casos confirmados y 11 muertes.
Las autoridades sanitarias reiteraron la importancia de mantener medidas de prevención, especialmente en zonas rurales o ambientes cerrados que hayan permanecido mucho tiempo sin uso. Entre las principales recomendaciones se encuentran: ventilar los espacios antes de ingresar, limpiar con agua y lavandina, y evitar el contacto directo con roedores o sus excrementos. Además, si se encuentra un roedor muerto, recomiendan no tocarlo directamente, desinfectar la zona con agua y lavandina, esperar 30 minutos y manipularlo utilizando guantes o bolsas como protección antes de desecharlo de forma segura.
