Con arte, música y relatos compartidos, la comunidad se reunió en el espacio Huella Azul para despedir a las ballenas jorobadas que inician su migración anual.
El Parque Provincial Patagonia Azul fue escenario de una jornada marcada por la emoción y el encuentro con la naturaleza, donde vecinos y visitantes despidieron a las ballenas jorobadas que inician su migración anual hacia otras latitudes hasta el próximo mes de noviembre. La actividad se realizó en el espacio Huella Azul, con participación de la comunidad a pesar del clima adverso. La propuesta reunió a más de veinticinco personas en un domingo nublado y con lluvias intermitentes, aunque las condiciones climáticas no impidieron el desarrollo de las actividades previstas.
Desde la organización destacaron la respuesta de los participantes y el clima vivido durante el encuentro. La referente del área de Comunidades del Proyecto Patagonia Azul, Fernanda Venditti, describió la jornada como “muy, muy emotiva” y remarcó la participación de vecinos que se acercaron a compartir experiencias, relatos y actividades vinculadas a la vida marina.
Durante el encuentro, el eje estuvo puesto en el ciclo migratorio de las ballenas jorobadas, que cada año recorren miles de kilómetros y utilizan las aguas del litoral chubutense como parte de su ruta biológica. Entre noviembre y marzo, estos cetáceos permanecen en la región, donde descansan, se alimentan y cumplen un rol clave en el ecosistema marino. En ese sentido, Venditti explicó que una de las actividades consistió en intervenciones artísticas sobre bolsas de tela, con el objetivo de representar el movimiento de las ballenas y su paso por el parque. “Reflejar ese viaje migratorio, ese movimiento y esta visita que hacen por acá”, sintetizó la referente sobre la propuesta.
La jornada también incluyó música en vivo a cargo de la artista local Alfonsina Paulini, quien abrió el encuentro con una interpretación vinculada al proyecto. Según detalló Venditti, esa composición fue clave en el desarrollo de la actividad: la canción “nos inspiró y nos conmovió desde un principio para después seguir con una actividad artística”.
Uno de los momentos centrales fue una ronda de relatos donde los participantes compartieron experiencias personales vinculadas al avistaje de ballenas en distintos puntos de la región y del país. Los testimonios, según la organización, aportaron una fuerte carga emocional al encuentro. “Las historias fueron contadas desde esos lugares tan particulares de cada persona; escuchar esos testimonios en primera persona potenció la emoción general y conmovió a los presentes”, destacó Venditti sobre ese intercambio colectivo.
Hacia el cierre, la actividad incorporó una dinámica de escritura colaborativa, donde cada participante sumó una frase a un relato construido de manera conjunta. La historia tomó como eje a “Huellita”, una ballena bebé nombrada en la temporada anterior, que en la narración se encuentra con otro ejemplar recientemente monitoreado por equipos de conservación, bautizado como “Popa”. Según detallaron desde la organización, el relato imaginó el encuentro entre ambas ballenas en pleno viaje migratorio, reforzando el vínculo simbólico entre la comunidad y la especie.
Con música, arte y relatos compartidos, la comunidad despidió a las ballenas jorobadas en Patagonia Azul, en una jornada que volvió a poner en valor el vínculo entre las personas y el mar, en un entorno natural que cada año se transforma con la llegada y partida de estos gigantes del océano.
