A más de cinco años del fallecimiento de Diego Armando Maradona, el juicio que busca esclarecer sus últimos días sumó nuevas pruebas audiovisuales que muestran las condiciones de la vivienda donde cumplía internación domiciliaria.
El nuevo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, iniciado tras la anulación del anterior, avanza con la difusión de imágenes inéditas de la casa en el barrio privado San Andrés, en Tigre, donde el ex futbolista cumplía internación domiciliaria. Las audiencias iniciales ya evidencian que el debate se extiende más allá de lo estrictamente médico.
El inmueble fue elegido luego de la operación por un hematoma subdural en la Clínica Olivos, con la intención de que fuera un espacio temporal mientras Maradona se rehabilitaba. La cercanía con sus hijas y la tranquilidad del barrio cerrado fueron factores determinantes. Sin embargo, con el correr de los días, el estado de salud del ex futbolista mostró señales de deterioro.
Maradona permanecía la mayor parte del tiempo en un playroom adaptado como habitación principal en la planta baja. Allí se dispuso una cama de dos plazas, un inodoro ortopédico, un sillón masajeador y un televisor. La galería era otro espacio frecuente, donde recibía sesiones de kinesiología y compartía momentos cotidianos. En la planta alta se alojaban familiares y personas de su círculo íntimo que se turnaban para acompañarlo.
Para la fiscalía, la vivienda no estaba preparada para afrontar la complejidad del cuadro clínico de Maradona. El contrato de alquiler, firmado por su hija Jana, establecía una permanencia hasta fines de enero de 2021. Incluso se evaluaban alternativas de traslado para continuar el tratamiento, pero ninguna se concretó. El 25 de noviembre de 2020, apenas dos semanas después de su traslado, Maradona falleció en esa misma casa.
En este nuevo juicio, la Justicia busca determinar si el contexto de su recuperación fue acompañado de manera adecuada o si existieron fallas determinantes en su cuidado.
