Ante una serie de amenazas de tiroteos en establecimientos educativos de la provincia, el ministro de Seguridad, Héctor Iturrioz, remarcó que estos actos no serán tomados a la ligera y que los adolescentes deben comprender el impacto real de sus acciones.
Las recientes amenazas de tiroteos detectadas en escuelas de Chubut generaron preocupación en la comunidad educativa y llevaron a reforzar los protocolos de seguridad. En ese contexto, el ministro de Seguridad y Justicia de la provincia, Héctor Iturrioz, advirtió que este tipo de situaciones, muchas veces impulsadas como «retos virales», no serán tomadas a la ligera y tendrán consecuencias judiciales.
El funcionario remarcó la importancia de desterrar la idea de que «amenazan y no pasa nada». «Esto no puede ser una broma, esto no puede ser una pintada y acá no pasó nada», sostuvo en diálogo con Jornada Radio, agregando que es fundamental que los adolescentes comprendan que sus acciones tienen impacto real. «El chico tiene que empezar a saber que si incumple la ley tiene consecuencias», afirmó.
La problemática no es aislada. En ciudades como Comodoro Rivadavia, las amenazas aparecieron en múltiples escuelas secundarias, principalmente en baños, y obligaron a activar protocolos de prevención. Aunque en la mayoría de los casos no se concretaron hechos violentos, el temor en las familias y en los docentes fue inmediato. Desde el ámbito educativo señalaron que no se subestima ninguna situación, incluso cuando pueda tratarse de mensajes sin sustento real.
En paralelo, el Ministerio Público Fiscal avanzó con allanamientos en Puerto Madryn por amenazas concretas, donde se secuestraron dispositivos electrónicos de menores sospechados de difundir mensajes intimidantes. Desde la Justicia advirtieron que estas conductas encuadran en el delito de amenazas y pueden derivar en sanciones penales, más aún cuando involucran referencias a armas o posibles ataques.
Uno de los ejes centrales del problema es el rol de las redes sociales. Según explicó Iturrioz, muchas de estas situaciones están vinculadas a desafíos virales que circulan entre adolescentes y que se replican rápidamente. Solo en un día, se registraron decenas de denuncias que obligaron a intervenir a las fuerzas de seguridad. «Con el antecedente cercano en el tiempo de Santa Fe, el temor fue real», reconoció el ministro.
Destacó la importancia de radicar las denuncias tanto en comisarías como en líneas anónimas, y subrayó el trabajo de la Policía Comunitaria junto a los docentes para abordar estos episodios de manera preventiva. Asimismo, dejó en claro que la respuesta no puede ser únicamente policial. «La información de mayor calidad nos va a llegar desde el cuerpo docente», indicó, al tiempo que insistió en la necesidad de un abordaje conjunto con las familias.
Mientras tanto, en las escuelas se aplican distintas estrategias: desde controles más estrictos hasta medidas puntuales como el uso de mochilas transparentes en algunos establecimientos. Sin embargo, las autoridades coinciden en que el desafío es más profundo y requiere generar conciencia sobre el uso responsable de las redes.
