Un sector del techo de un edificio del barrio 30 de Octubre, conocido como ‘Las 1008’, se desplomó esta madrugada. Los residentes, que ya habían reportado problemas estructurales, realizan tareas de limpieza y piden ayuda a las autoridades para las reparaciones.
Durante la madrugada de este miércoles, parte del techo del edificio 58 en el barrio 30 de Octubre, popularmente llamado «Las 1008», se derrumbó de manera repentina. El incidente generó alarma entre los vecinos y dejó al descubierto un deterioro estructural que, según indican, venían advirtiendo desde hace tiempo.
Una de las residentes, Susana, relató que el hecho ocurrió cerca de las 4:30 horas. «Se escuchó un ruido fuertísimo. Nos levantamos y se había caído la mitad del techo del palier», describió. Según su testimonio, la acumulación de excremento de paloma y otros residuos en el entretecho habría sido un factor determinante en el colapso, generando una gran cantidad de polvo y escombros.
Tras el derrumbe, varios vecinos comenzaron a trabajar por sus propios medios para retirar los restos y mitigar riesgos. «Hay otros dos chicos que están sacando un poco de ese excremento de paloma y de ratas que era lo que hacía peso en el techo», agregó Susana.
La situación preocupa especialmente a las familias con niños pequeños. «Yo vivo con mi nieta de pocos meses, le hace muy mal esto», expresó la vecina, refiriéndose al polvo y los posibles contaminantes. Ante la imposibilidad de afrontar una reparación integral, los residentes hicieron un llamado a las autoridades: «Le pediríamos a la municipalidad o a alguien que por favor nos ayude a reparar el techo, porque no tenemos otra forma de hacerlo. Somos todos gente grande, hay vecinas con bebés».
Otros vecinos coincidieron en la urgencia y explicaron que desde hace tiempo denunciaban la presencia de plagas, como ratas e insectos, en los espacios comunes del edificio, lo que contribuyó al deterioro. «Nadie vino a controlar nada», indicó uno de ellos, quien prefirió no ser identificado. Además, remarcaron las dificultades económicas para costear las reparaciones: «No tenemos sueldos altos, somos trabajadores y jubilados. Es imposible que entre los vecinos podamos pagar un arreglo así».
Este no es el primer episodio de estas características en el complejo. En diciembre del año pasado, colapsó el techo del edificio 17 del sector 2, en un caso donde también se habían realizado alertas previas.
