El Superior Tribunal de Justicia de Chubut había intentado anular el juicio por un argumento de plazos procesales, pero la Corte Suprema de la Nación revocó esa decisión y dejó firme la pena de 14 años de prisión.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación revocó un fallo del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Chubut que había intentado anular la condena a Samuel Josué Figueroa, un pastor evangélico de la localidad de El Maitén. Figueroa fue condenado en 2020 por abusar sexualmente de su hijastra durante un período de siete años, comenzando cuando la víctima tenía 8 años.
El STJ provincial, integrado por los magistrados Mario Vivas, Alejandro Panizzi y Alejandro Franco, había fundamentado su decisión en un supuesto retraso en los plazos procesales entre el veredicto de culpabilidad y la audiencia de fijación de la pena, ocurridos durante la pandemia de COVID-19 en 2020. El tribunal consideró que se habían superado los 10 días hábiles establecidos, por lo que anuló todo el proceso.
Ante esta resolución, la Procuración General de Chubut presentó un recurso ante la Corte Suprema. Los ministros del máximo tribunal, Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, revisaron el caso y determinaron que los plazos procesales no pueden estar por encima de la protección de una víctima de violencia sexual, especialmente en un contexto de pandemia con restricciones y dificultades logísticas. En consecuencia, la Corte Suprema dejó sin efecto la anulación y confirmó la condena de 14 años de prisión para Figueroa.
El caso ha generado debate en torno a los procedimientos judiciales en contextos excepcionales y sobre los mecanismos de control de personas que ejercen roles de autoridad en instituciones religiosas o comunitarias. La víctima, ya adulta al momento de la apelación, se había negado a declarar nuevamente en un eventual nuevo juicio.
