La misión Artemis II de la NASA estableció un nuevo hito al convertirse en la misión tripulada que más lejos ha viajado de nuestro planeta, superando el récord del Apolo 13. En paralelo, el microsatélite argentino ATENEA, que formó parte de la misión, finalizó con éxito sus operaciones tras cumplir sus objetivos tecnológicos.
La tripulación de la misión Artemis II batió este lunes el récord de la mayor distancia de la Tierra alcanzada por seres humanos, al superar el hito logrado por el Apolo 13 en abril de 1970, según informó la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA). El módulo que transporta a los cuatro astronautas se ubicó a 252.752 millas de distancia (406.676 kilómetros), superando las 248.655 millas (400.171 kilómetros) del Apolo 13.
Durante su recorrido, la misión consiguió una fotografía histórica: una vista completa de la Tierra captada por una tripulación humana por primera vez en más de medio siglo. La imagen fue tomada por el comandante Reid Wiseman desde la cápsula Orión. En ella, el planeta aparece como una esfera azul brillante suspendida en la oscuridad, con continentes delineados y auroras en los polos. En otras tomas de la misma misión, en la noche sudamericana, se distinguen puntos de luz que corresponden a ciudades, entre ellas Neuquén, junto a otros centros urbanos como Buenos Aires, Rosario y Bahía Blanca.
En un hecho vinculado de relevancia para la actividad espacial nacional, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) informó que el satélite argentino ATENEA concluyó su misión luego de completar las 20 horas de operación previstas en el espacio profundo. El cierre se produjo el jueves 2 de abril a las 20:42, momento en el que el microsatélite finalizó sus operaciones tras cumplir su vida útil, habiendo transmitido la totalidad de los datos programados hacia estaciones terrestres sin inconvenientes.
ATENEA formó parte de la misión Artemis II como carga secundaria y fue diseñado con el objetivo de validar tecnologías desarrolladas en el país y obtener datos en un entorno operativo de alta complejidad. Durante su funcionamiento, el satélite logró establecer comunicación con estaciones ubicadas en Córdoba y Tierra del Fuego, desde donde se realizó el seguimiento, monitoreo y recepción de la telemetría. La operación permitió ensayar capacidades de control remoto y procesamiento de datos en condiciones de espacio profundo.
El proyecto marcó un registro para la actividad espacial argentina, ya que ATENEA alcanzó una distancia superior a los 70.000 kilómetros respecto de la Tierra, convirtiéndose en el satélite nacional que más se alejó del planeta.
