Ubicada en el valle de Cerro Radal, cerca de Lago Puelo, esta bodega familiar produce cerca de 6.000 botellas anuales y combina la vitivinicultura con el turismo, atrayendo visitantes de diversas procedencias.
En el valle productivo de Cerro Radal, próximo a Lago Puelo y la Ruta Nacional 40, se encuentra Bodega Adamow. Se trata de un emprendimiento familiar que, tras años de trabajo, logró consolidar su producción de vinos y abrir sus puertas al turismo. Los propietarios, Pedro y Carina, originarios de Mar del Plata y con una larga residencia en Ushuaia, eligieron la Cordillera de Chubut como un punto intermedio para su proyecto de vida familiar y productivo.
La bodega, que abrió sus puertas al público hace cinco años, recibe visitantes de diversas partes del mundo, así como de distintas regiones de Argentina, incluyendo la costa de Chubut. El emprendimiento está abierto de lunes a sábado, de 16 a 20 horas.
El proyecto comenzó en 2007 con la adquisición de un terreno de 7 hectáreas que requería una intensa preparación. «Apenas 13 años estuvimos para poder vender una botella de vino», comenta Pedro, destacando el largo proceso que incluyó la limpieza del lote, la plantación del viñedo y el desarrollo de infraestructura esencial, como luz trifásica y sistemas antihelada.
Actualmente, de las 8.500 vides plantadas, 5.500 están en plena producción, con una cosecha anual de aproximadamente 6.500 kilos de uva. Esto permite la elaboración de cerca de 6.000 botellas, distribuidas entre los varietales Pinot Noir y Sauvignon Blanc. El equipo cuenta con el asesoramiento de profesionales como el enólogo Mauricio Vegetti y la ingeniera agrónoma Christian Siaglo.
Pedro señala que, por la escala de la bodega, no es posible depender únicamente de la venta de vino. Por ello, el proyecto incluye un fuerte componente etnoturístico, con planes que contemplan la creación de un patio de comidas y otras actividades para los visitantes, buscando integrar la experiencia productiva con la oferta turística de la región.
