A 44 años del conflicto, Jorge Palacios relata su experiencia durante la guerra y el significado del regreso de la imagen sagrada a Chubut.
En el marco del regreso de la Virgen Malvinera a la provincia de Chubut, una de las voces que adquiere relevancia es la del veterano de guerra Jorge Palacios, oriundo de Comodoro Rivadavia. Su experiencia durante el conflicto y su posterior participación en un acto con el Papa Francisco en el Vaticano en 2019 se han convertido en un referente de la memoria malvinera.
Palacios recordó con precisión los hechos de la madrugada del 4 de mayo de 1982. Mientras realizaba guardia, un impacto de proyectil cerca de su posición lo sepultó en su propio pozo junto a su compañero, el soldado Raúl Ortiz. «Hicimos fuerza con Ortiz y no pasó nada, no se movió ni un gramo de arena», relató, describiendo la sensación de impotencia y la falta de aire.
En medio de la situación crítica, Palacios narró que recurrió a la oración. «Uno se resigna, empieza a rezar y a despedirse de la familia», confesó. Fue durante ese momento que, según su testimonio, sintió una paz que calificó de «impresionante». El rescate, ejecutado por el cabo Rodríguez, les permitió salir con vida después de lo que pareció una eternidad. Palacios atribuye su supervivencia, en parte, a una manta que llevaba y que, al cubrir su cabeza, creó una bolsa de aire.
El vínculo con la fe, según su relato, se había fortalecido el día anterior al bombardeo, cuando él y sus compañeros rezaron el rosario ante una pequeña imagen de la Virgen de Luján que tenían en las posiciones. Esta devoción alcanzó un punto simbólico años más tarde, en 2019, cuando un grupo de veteranos de guerra, entre los que se encontraba Palacios, viajó al Vaticano para presentar la imagen original de la Virgen Malvinera, recuperada tras el conflicto, al Papa Francisco.
Ese acto representó para los veteranos la recuperación de un símbolo sagrado y una forma de mantener viva la memoria. Ahora, en 2026, la misma imagen vuelve a recorrer las calles de Chubut.
