Este jueves 5 de marzo a las 20 quedará inaugurada en el Centro Cultural Rada Tilly la muestra “Conjuro”, del fotógrafo Juan Francisco Sánchez. Nacido en Comodoro Rivadavia y criado en Diadema, el autor regresa a la región con un trabajo que, según define, se mueve en una zona de frontera entre el registro documental y la construcción ficcional.
“Conjuro es una acción o un acto que alguien realiza para buscar un resultado. Creo que la fotografía es un conjuro en sí”, sostiene Sánchez en comunicación con El Patagónico. Para el autor, cada imagen implica una tentativa de fijar algo que es, por naturaleza, inestable: “Cuando alguien quiere registrar o congelar un momento, hay algo esperanzador y quizás de necesidad en esas búsquedas, que no siempre son las que uno desea”.
La serie tuvo un origen abierto, sin un guion previo. “Fue un trabajo que se fue armando de a poco y que nació sin un plan”. El punto de partida fue el interés por retratar animales en ámbitos rurales, en contextos donde su libertad aparece condicionada. Allí emerge una tensión central del proyecto: “La brutalidad de criarlos para comerlos o venderlos se contrapone con el cuidado y el amor que se les da cuando se lastiman o se enferman. El papel del hombre es el de una especie de Dios que decide cuándo un animal debe ser sacrificado o vendido”.
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Esa dimensión ética no se plantea en clave panfletaria. Sánchez insiste en que no busca ofrecer respuestas cerradas: “Intento que las imágenes dialoguen entre ellas, que generen más preguntas en vez de dar respuestas”. En ese sentido, el cruce entre ficción y documental resulta deliberado. “No es claramente documental, o no es solo eso. La ficción también es parte. Genera diferentes climas y momentos que a mí me resultan interesantes”.
Uno de los episodios que alimentó el imaginario de la muestra fue el hallazgo de una escena en unas vías de tren: “Me encontré con algo que parecía una caja de cartón fina, arriba tenía polenta, un círculo de siete llaves, algo que parecía sangre de animal y cigarrillos apagados. Me generó fascinación y curiosidad. ¿Qué buscaban con esa acción? ¿Algo malo, algo bueno?”. Esa experiencia reforzó la idea de conjuro como gesto humano orientado a producir un cambio, aun cuando su resultado sea incierto.
Desde el punto de vista técnico, la serie fue realizada íntegramente en formato digital y con toma directa. “En cuanto a planos es variado, pero hay un acercamiento a los animales, tratar de acercarme y conocer más de ciertas particularidades que tiene cada uno”. Ese trabajo de proximidad refuerza la intención de construir un clima antes que un relato lineal.
La edición y el montaje se desarrollaron junto a la curadora Lore Fernández. “Fue clave para darle un orden y claridad al trabajo. Queríamos que la instancia de la muestra no sea solo imprimir y colgar fotos, sino que sea un evento en sí”, explica Sánchez. La puesta incluye marcos de colores, imágenes fragmentadas y bloques narrativos que funcionan como “pequeños guiones” dentro del recorrido. El título, según afirma, “nos fue llevando a armar la muestra en bloques, como historias en cada grupo”.
Embed – Juanchez on Instagram: «La semana que viene inaugura Conjuro en el centro cultural Rada Tilly, alegria enorme de mostrar este trabajo en la región donde nací y vivi hasta los 18 años… A los que esten por ahi nos vemos el jueves 5! . . . . . . . . @culturaradatilly @elpatagonico #comodororivadavia #patagoniaargentina #diademaargentina #conjuro #fotografiaargentina»
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La trayectoria del fotógrafo incluye colaboraciones con medios internacionales como Rolling Stone, Brando, Ohlalá! y Vogue Italia, experiencias que, reconoce, fortalecieron su oficio. “Hay veces que con ciertos artistas solo tenés unos minutos para hacer fotos, y ese vértigo te obliga a estar cada vez más atento”. Sin embargo, subraya que “Conjuro” se diferencia de esos trabajos por su mayor ambigüedad narrativa: “Más que anclar cosas, abre a diferentes interpretaciones. Abre ventanas donde la imaginación puede perderse un poco”.
Exhibir en la región tiene un valor simbólico particular. “Para mí es muy importante mostrar mi trabajo donde nací y me crié. Volver a reencontrarme con familiares, amigos y gente que no veo hace tiempo me llena de entusiasmo”. Incluso resignifica elementos del paisaje: “El viento, que antes lo vivía como un incordio, ahora lo veo como un aliado, una energía que disfruto mucho”.
De cara a la inauguración, el fotógrafo enfatiza el carácter colectivo del encuentro. “En estos tiempos difíciles, donde lo individual parece ser más importante que construir en colectivo, poder hacer estos encuentros es una manera de juntarnos y compartir”. La muestra, entonces, no solo propone un recorrido visual sino también una instancia de intercambio: “Abrir estos eventos me parece muy importante para acercarnos, escuchar en qué anda cada uno y quizás pensar proyectos juntos”.
“Conjuro” se presenta así como una obra en permanente búsqueda —“mi trabajo va a estar en búsqueda siempre”, asegura— y como una invitación a habitar la incertidumbre, allí donde la imagen no clausura sentidos sino que los multiplica.
