La marea está alta, el sol acaricia pero no castiga y las olas del mar y ese horizonte profundo que tiene la costa de Comodoro invitan a sumergirse en la inmensidad de la Patagonia.
Son las 10 de la mañana y un grupo de motoviajeros se toma fotografías con el paisaje a unos 100 metros del Club Gimnasia y Esgrima. Sonríen, levantan su casco y celebran. Es su punto de descanso, luego de haber partido desde Caleta Olivia, en la provincia de Santa Cruz. Aún quedan muchos kilómetros, pero cada parada cuenta como un objetivo cumplido.
Walter Lapele, Paola Fossa, Gabriel Cura, Corina, Edgardo Barrionuevo y Verónica son amigos y parejas. Vienen del norte del país y, por quince días, salieron a disfrutar de la Patagonia en dos ruedas, una aventura matrimonial que no es tan frecuente ver por las rutas argentinas.
“Le re cabieron los 23 facazos”: el escalofriante audio que filtró uno de los asesinos de Jeremías Monzón
“Somos de Villa Constitución, cerca de Rosario, en la provincia de Santa Fe”, dice Walter en cuanto comienza la charla. “Estamos de regreso; ahora venimos de Chile, hicimos como punto final O’Higgins, en la famosa Carretera Austral. Es muy bonita, la verdad que Chile tiene una Patagonia muy verde. La nuestra también es muy linda, pero ellos tienen muchas cosas interesantes que también está bueno conocer”.
El año pasado ya hicieron una ruta similar, pero no pudieron completar el viaje todos juntos. Ahora volvieron a intentarlo y recorrieron diferentes paisajes. “Salimos por Futaleufú y volvimos a ingresar por ahí. Esta vez llegamos a O’Higgins, conociendo otros lugares, como la Catedral de Mármol, Caleta Tortel… hay muchas cosas lindas y ya la naturaleza y el camino te llenan”, dice Walter, recordando los kilómetros recorridos.
Atacó a botellazos a un “mechero” en un súper chino y podría ir preso por exceso en la legítima defensa
Los motoviajeros pararon en el Paseo Costero. Descansaron, se tomaron fotos con el paisaje y luego siguieron su ruta. “Es hermoso la inmensidad del mar”, dijeron a ADNSUR.
UNA AVENTURA EN PAREJA Y EN DOS RUEDAS
El viaje comenzó el sábado 17 de enero y culminará este fin de semana. Quince días de una aventura relajada, disfrutando la naturaleza y la ruta. A los motoviajeros se los ve contentos; están cumpliendo su objetivo y, a su vez, disfrutando de paisajes hermosos, como el que regala la costa atlántica en la Patagonia argentina. “Es preciosa la Ruta 3, de Caleta Olivia para acá, un sueño, costeando el mar argentino —dice—. En nuestro viaje costeamos fiordos, ríos, muchos colores; pero todo era árido y ahora encontrarnos con la inmensidad del mar. Es espectacular”.
Milei avanza con la baja de imputabilidad y la llevará al Congreso en extraordinarias
Los motoviajeros son oriundos de Santa Fe y recorrieron la Patagonia en modo matrimonio. Foto: Archivo personal.
El grupo se conoció gracias a las motos. En Villa Constitución tienen una peña, donde comparten la pasión por las dos ruedas y la ruta. “Las motos nos juntaron a todos”, dice Walter, uno de los pioneros. “Siempre hacemos salidas más cerca, las domingueras en las que vamos a tomar mate a otros lugares. Vamos a Rosario, que está cerca, pero también hemos ido a Córdoba y hemos hecho otros viajecitos”.
Las parejas viajan en tres motos, divididas por matrimonio. Los hombres manejan; las mujeres van de acompañantes. Paola es la pionera. En su hoja de ruta tiene varios viajes realizados, entre ellos una travesía hasta Machu Picchu, en Perú.
Escapada al dique Florentino Ameghino desde Comodoro: camping, pesca y relax low cost
“Ellos son los que más experiencia tienen en carretera”, dice, señalando a Walter y Paola. “Han recorrido gran parte del país; nosotros, en cambio, nos estamos sumando. Nuestros maridos suelen salir solos, pero también con nosotras, así que vamos de acompañantes”.
Lejos de ser un paseo, el acompañante tiene casi la misma responsabilidad que el piloto, dice. “Hay que ir atentos, ver lo mismo que ellos ven, copiar y seguirlos, porque se duerme muy poco”.
Para Edgardo y Verónica el viaje tiene un sabor especial. “Es una aventura. Nosotros hicimos una etapa, pero la tuvimos que abandonar y ella me dijo: ‘si vos la querés culminar, vamos’ y acá estamos; era una etapa que teníamos que concluir”.
Los maridos admiten que les gusta salir solos, pero también en pareja, aunque sienten que aumenta la responsabilidad. Al otro lado de la ruta los esperan sus hijos, y saben que los caminos a veces también pueden ser riesgosos. Sin embargo, disfrutan el viaje, una experiencia distinta en pareja y con amigos, conociendo hermosos paisajes y en modo vacaciones, otra forma de disfrutar del descanso.
