Como ya hemos dado cuenta en La Izquierda Diario, el lunes 24 de marzo cientos de miles se volcaron a las calles en las principales ciudades de todo el país no sólo en homenaje a los 30.000 compañeros detenidos desaparecidos y por el juicio y castigo a todos los culpables, sino también contra el gobierno de hambre, entrega y represión de Milei y Bullrich.
Desde febrero el PTS viene insistiendo en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia (EMVJ, el espacio que nuclea a los organismos y partidos independientes del Estado y de todos los gobiernos desde 2006) el planteo de “una marcha, una plaza, dos documentos”. Este planteo, que fue llevado por el EMVJ a la “mesa de organismos” (cuyos dirigentes han tenido y tienen una relevante y pública afinidad con los gobiernos kirchneristas), y fue rechazado de plano.
Posteriormente el plenario del EMVJ propuso que se leyeran algunas consignas contra el gobierno de Milei y quienes lo sostienen, y cada espacio leyera su documento y consignas durante la marcha, como sucedió en las marchas del 1 de febrero y el 8 de marzo, algo que también fue rechazado.
La “mesa de organismos” hizo entonces una “propuesta” (ultimátum) en la que plantearon que se iba a leer un documento “único” que iba a hablar por sus notorias y deliberadas omisiones. Tomar o dejar era la extorsión. El MST acompañado por otras organizaciones como la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos y la Correpi optaron por lo primero y firmaron un acuerdo a espaldas del EMVJ, y luego intentaron llevar a todo el EMVJ a un acto que tenía vedado siquiera mencionar a los legisladores y gobernadores “colaboracionistas”. Tampoco se podía hacer la menor crítica a la dirigencia sindical traidora, otro de los pilares de sostén del gobierno de Milei, que indudablemente comparten muchísimos de los que se movilizaron masivamente el 24. El MST junto a otras organizaciones que compartimos el EMVJ suscribió un documento que hablaba de impunidad pero no denunciaba a la Triple A, un grupo paraestatal de ultraderecha creado por el gobierno de Perón, Isabel y López Rega para asesinar a más de 1.100 militantes y activistas obreros entre 1973 y 1976. Tampoco a la política de impunidad a los genocidas desarrollada por el gobierno de Alfonsín con sus leyes de Punto Final y Obediencia Debida (sancionadas gracias a la colaboración del PJ y que dejó libres de cargo y culpa al 95% de los genocidas durante 15 años).
En el documento leído en la Plaza -que ahora defiende el MST en detrimento del del EMVJ- correctamente se dice “Derogación de la reforma inconstitucional del código penal: las leyes de reiterancia, reincidencia y anti-mafia”… pero se esconde que estas leyes, que son una seria amenaza para quienes se organizan y movilizan para luchar por sus derechos, fueron sancionadas con los votos de todo o parte del bloque de Unión por la Patria en el Senado.
Es decir, decidieron liquidar al Encuentro Memoria Verdad y Justicia.
¿Prohibir la lectura del documento del EMVJ?
En la última reunión plenaria del Encuentro, luego de cerrar el texto del documento y las consignas, había quedado pendiente la lectura del documento (sólo se había acordado su lectura en el Congreso, bien lejos de la masiva movilización). El PTS se sumó a la propuesta que se leyera en la Plaza de Mayo, una vez finalizado el acto de la “mesa de organismos”, como se viene haciendo consecutivamente desde hace 20 años. Insólitamente el MST planteó que el EMVJ debía entrar a participar del acto de la “mesa de organismos” y que no podía leer su documento en la Plaza de ninguna manera, cumpliendo un triste papel macartista, funcional a que no se escuchara ninguna voz que desentonara con quienes se niegan a criticar al colaboracionismo que sostiene a Milei. Es decir, la histórica lucha independiente del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia debía estar amordazada, algo que por supuesto rechazamos “in limine” junto con varias organizaciones, incluyendo al resto de los partidos del Frente de Izquierda (PO e Izquierda Socialista). El MST se retiró acompañado de otras organizaciones y a las horas publicó una cita distinta a la que se había acordado en el Encuentro para participar activamente de un acto donde no podían estar incómodos Rodolfo Daer ni Axel Kicillof (que acaba de descontarle el sueldo a los maestros que paran por sus salarios). Una cita donde ya no había consignas independientes, y el documento del EMVJ con duras críticas al colaboracionismo de la burocracia sindical, los gobernadores y legisladores al gobierno represor de Milei, quedaba bien guardado, no fuera cosa que algún dirigente peronista se ofendiera.
Durante y después del acto, el MST siguió defendiendo en forma descarada esta política, dejando bien claro que decidieron pasar a mejor vida al documento independiente del Encuentro.
Con el diablo y su abuela
El PTS es parte de una corriente socialista revolucionaria que participa y promueve toda amplia unidad de acción para golpear al enemigo frente a diversos ataques, unidad “hasta con el diablo y su abuela”, al decir de los socialistas alemanes de principios del siglo XX. Los ejemplos más resonantes de los últimos años fue la unidad que se logró contra el “2×1” para liberar a los genocidas que había fallado la Corte Suprema en 2016, donde después de una histórica y multitudinaria movilización logramos que recularan. Lo mismo hicimos con la desaparición forzada de Santiago Maldonado por parte de la Gendarmería comandada por Patricia Bullrich en 2017. Para no irnos tan lejos, en junio de este año impulsamos junto a Myriam Bregman una enorme unidad por la libertad de las y los 33 presos de la Ley Bases. Esa unidad para golpear también la logramos con una declaración firmada por cientos de artistas, intelectuales y constitucionalistas por la libertad de manifestación luego de la represión a los jubilados e hinchas el 12 de marzo.
Ni que hablar en cuanto a conflictos de trabajadores, que para que triunfen es necesario el frente único obrero aún con sectores de la burocracia sindical, claro está, siempre manteniendo la independencia política.
Pero el 24 de marzo no es una fecha más, sino que se recuerda y repudia un golpe pergeñado por la crema de la gran burguesía que tomó nota de la impotencia del gobierno peronista de Isabel y el accionar de la Triple A para sofocar un ciclo de ascenso obrero y popular que se había iniciado en mayo de 1969 con el Cordobazo y que, meses antes del golpe, tuvo una enorme expresión en la lucha contra el “Rodrigazo” (junio de 1975). Un golpe genocida que vino a barrer a la mayoría de los activistas obreros curtidos en años de lucha y con una conciencia clasista. Un golpe cuyas consecuencias sociales y económicas se continuaron durante los gobiernos constitucionales a partir de 1983. Por lo tanto el 24 de marzo es una fecha de balance, de denuncia, de lucha y de perspectivas para derrotar al gobierno de turno (Milei) que, insistimos, no podría gobernar sin el concurso de la burocracia sindical, los legisladores y gobernadores colaboracionistas que el documento que ahora defiende el MST no podía denunciar ni delimitarse de ninguna manera (ver nota).
Es por eso que, en el marco de una marcha unitaria, defendíamos y defendemos la
necesidad de una voz independiente que se delimite claramente de quienes sostienen por acción u omisión a Milei y su nefasto gobierno, porque de lo contrario las luchas por venir terminarán nuevamente en desvíos o derrotas.
En ese contexto, junto al resto de los partidos del FIT y numerosas organizaciones del EMVJ, mantuvimos la convocatoria en el Congreso y marchamos en una columna independiente con el 80% de los que nos movilizamos con el Encuentro, que al ingresar a la Plaza fue muy aplaudida por los manifestantes, para luego leer allí el documento. Quienes definieron ir a un (supuesto) “acto único” fue un pequeño sector del EMVJ.
¿A dónde va el MST?
Antes de confluir con los tres partidos que fundamos el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, el MST tuvo distintas y erráticas políticas que lo llevaron a hacer alianzas electorales hasta con el ex macrista y hoy mileísta senador Luis Juez, pasando por marchar en forma indiferenciada con la Sociedad Rural en 2008 en nombre de la “unidad de acción contra el gobierno de Cristina”. En 2019 deciden sumarse a un frente de independencia de clase formando el FIT-U, algo que reivindicamos.
¿Regresará el MST a su historial o continuará avanzando en fortalecer a la única coalición política nacional que defiende la independencia de clase y levanta un programa para acabar con el gobierno de Milei y sus cómplices?
Los compañeros tienen la palabra.