El silencio de Victoria Villarruel sobre la designación de Lijo por decreto y la misión de bloquear a los K

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Victoria Villarruel prefiere mantener en el freezer la interna con Javier Milei y el entorno presidencial y, por eso, evitó fijar posición sobre la controvertida designación por decreto en comisión del juez federal Ariel Lijo y del académico Manuel García-Mansilla para ocupar los dos cargos que están vacantes en la Corte Suprema de Justicia tras las salidas de Elena Highton de Nolasco y Juan Carlos Maqueda.

Sin embargo, tras la presentación de los candidatos de Milei para el máximo tribunal, la vicepresidenta fijó posición en una de las pocas entrevistas que dio desde que asumió el cargo en diciembre de 2023 al cuestionar a Lijo. «No lo conozco, pero no me gustó como actuó en la causa Rucci», le dijo a TN la compañera de fórmula de Milei, quien agregó, en ese momento, que el magistrado «facilitó» que el caso que investiga la muerte del dirigente sindical «esté en un limbo eterno».

En cambio, al ser consultada sobre García-Mansilla, el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Austral, lo definió como «un constitucionalista de fuste, impresionante». Incluso comentó que llegó a consultarlo sobre el alcance de los DNU luego de que el Presidente firmara el decreto 70/23, que terminó siendo rechazado por el Senado y está pendiente de tratamiento en Diputados.

Pero a días de que Lijo se presentará en el Congreso para la audiencia pública en la que debía defender su nominación a la Corte, Villarruel volvió a patear el tablero. Fue en agosto del año pasado y el ámbito elegido fue el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, donde no sólo dijo que no estaba de acuerdo con la candidatura del juez federal porque reemplazaba a una mujer sino que, además, opinó que no había sido la mejor elección.

«Es una candidatura que es controversial y en la que nosotros queríamos tener un candidato sólido y que nos enorgullezca», declaró en ese momento para agregar que Lijo es un juez que «ha lesionado mucho los vínculos a raíz de su candidatura entre los que están a favor y en contra». «No contaría con los pergaminos necesarios. Un juez de la Corte Suprema de Justicia es una de las garantías de seguridad jurídica, de confianza, de un país y de control de constitucionalidad sobre los actos del Ejecutivo«, resaltó.

La vicepresidenta quedó afuera de la negociación por la designación de los jueces de la Corte y que es controlada desde la Casa Rosada. El último contacto entre el Gobierno y el peronismo fue entre el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y José Mayans, cuando el senador y jefe del bloque de Unión por la Patria, le confirmó que estaban abiertos al diálogo.

Incluso, fuentes legislativas confiaron a este diario que la vicepresidenta no se mostró preocupada cuando la semana pasada tuvo que demorar una definición sobre una eventual segunda sesión que se iba a convocar el viernes para tratar el pliego de Lijo, que si tiene dictamen de la comisión de Acuerdos a partir de los avales de los aliados y del peronismo. Vale aclarar que en la segunda reunión de labor parlamentaria que se realizó en el Senado para ver si se debatía la nominación del juez federal, Villarruel no participó porque estuvo a cargo del Ejecutivo por el viaje de Milei a Estados Unidos.

Lo cierto es que nunca prosperaron las negociaciones con el kirchnerismo y el Gobierno optó por el mismo camino que usó en 2015 Mauricio Macri cuando nombró jueces de la Corte en comisión a Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti, aunque finalmente ambos ingresaron al máximo tribunal a partir del acuerdo con el Senado.

Los K quieren voltear los pliegos y un radical ya pide sesionar

Ahora se abre otra negociación porque el kirchnerismo ya anticipó que va a rechazar las designaciones en comisión de Lijo y García-Mansilla. El juez federal tiene dictamen de la comisión de Acuerdos, que preside la larretista Guadalupe Tagliaferri, pero el académico aún no tiene despacho y para rechazar los pliegos de los dos candidatos del Gobierno, el peronismo va a necesitar del apoyo de otros sectores ya que se requiere de los dos tercios, es decir, 48 senadores.

Si el bloque de Unión por la Patria tiene asistencia perfecta sumará 34 votos. Es decir que necesita del voto de 14 senadores. El PRO, que tiene 7 bancas ya había expresado su rechazo a la nominación de Lijo al igual que los radicales Carolina Losada y Pablo Blanco, quien anticipó que pedirá una sesión para voltear ambos pliegos. También se podría anotar a Martín Lousteau, quien fue crítico con la decisión de la Casa Rosada, al calificar como «zafarrancho» la maniobra de Mieli y remarcar que “el Senado no puede permitir que este (la designación por decreto) sea el mecanismo”.

Pero es un misterio cómo se posicionará el resto del bloque que controla el correntino Eduardo Vischi sobre todo después del papelón de la última sesión en la que votó en contra de su propio proyecto para crear una comisión investigadora del escándalo de la criptomoneda $LIBRA.

Dentro de los bloque provinciales, la rionegrina Mónica Silva, que responde al gobernador Alberto Weretilneck, y Alejandra Vigo, quien pertenece a Unidad Federal, ya se habían manifestado a favor de que las vacantes sean ocupadas por mujeres. Mientras que Francisco Paoltroni, quien fue expulsado de su bancada por hacer campaña contra la candidatura del juez federal, seguramente votará con los candidatos del Gobierno. La atención estará puesta en cómo se posicionen los dos senadores del Frente Renovador de Misiones y los dos santacruceños que irán por su propia negociación, quienes serán clave para definir.

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